La meta
de este blog es contar cuentos de mi segunda semestre aquí en Valencia, y por lo
tanto en Europa. En mi diario personal del primer semestre, sólo contaba sobre
la experiencia en general, pero me di cuenta que mis recuerdos más fuertes del primer semestre son los más chistosos … entonces, he decidido en enfocar en los
cuentos chistosos cuando cuento de la segunda semestre. Y aquí vamos…
Memoria cultural de Colleen Suratt – Valencia, 2014
Tuesday, May 6, 2014
Número 1: Un encuentro raro
Estaba
preparada (demasiado preparada, si vieras mi maleta) por un fin de semana en
una de las ciudades que se considera tener “el crecimiento más rápido del turismo”
en los últimos años. Sin embargo, fui saludada con un encuentro muy raro.
Del
aeropuerto tomamos primero un autobús tras el campo cubierto de nieve; el metro
de una línea sola, y el tranvía que nos hace sentir como estuviéramos en el
antiguo unión soviet. Alexa y yo no nos preparamos para el obstáculo de la lengua,
y por eso teníamos un montón de problemas en usar el tranvía. Como no había
planos en el tranvía ni nombres en las paradas, estábamos completamente
confundidas. Cuando acabamos al final de la vía del tranvía, al final un voz
nos dijo “end of line” en inglés (la primera vez que ha dicho algo), Alexa y yo
bajamos … con nada alrededor a parte de kilómetros y kilómetros de nieve. Una
pareja nos pasamos después de unos momentos, pero cuando intentamos pedir
ayuda, nos ignoraron. Así decidimos caminar, y después de más o menos diez
minutos, encontramos un bar. Entramos y había 3 hombres mayores, bebiendo cerveza
a las 11 por la mañana, con caras tan confundidos que las de nosotras, como
nadie había entrado en el bar durante años, y especialmente no 2 chicas
estadounidenses. Le mostramos el dirección del hotel al dueño del bar. El
parecía como si supiera donde estaba el hotel, pero como no sabía hablar el
inglés, no podía explicarnos. Después de 15 minutes de gestos de las manos como direcciones por el dueño del bar (sin éxito) y intentos en usar el wifi del bar en nuestras iPhones (sin
éxito), el dueño produjo un ordenador viejo con polvo por todos partes, y abrió
un plano. Nos mostró con el plano que nuestro hotel era muy lejos, y mientras
mirar al plano, otro hombre (que había sido allí durante todo el tiempo), nos
explicó como ir al hotel … con inglés perfecto. Uhhmmm ¿dónde estaba este
inglés anteriormente? Estábamos muy confundidas, pero al fin y al cabo, sabemos
como ir al hotel … así fuimos.
Con Alexa en el puente de St. Charles
Número 2: La media maratón
Justo antes de la maratón
Siempre
he querido correr una media maratón, así cuando me enteré de que iba a ser una
media maratón en el pueblo de Benicássim aquí cerca de Valencia, me apunté e
hice planes para ir. Fui con mi amiga Katie un sábado, aunque el maratón era el
domingo por la mañana. Al final, Katie no podía correr porque no se encontraba
bien, así que el mañana del maratón vino y empecé… sola. Todo fue bien al principio.
Empecé con una velocidad de 8 minutos cada milla con la presión de correr con
la velocidad del resto del grupo. Pero tenía mi propia plan de correr, y para
prevenir heridas y para correr con una velocidad de 10 minutos cada milla, me
había entrenado con un plan de correr en que corría durante 4 minutes y
caminaba durante 1 minuto, corría durante 4 minutes y caminaba durante 1 minuto
… así hasta el final.
En los
Estados Unidos, es muy normal apuntarse en una media maratón aún si no eres
experto. Pero me di cuenta muy pronto que en España (o en este maratón), no es
lo mismo. Después de los primeros cuatros minutos, cuando empecé a caminar, muy
pronto estaba con los últimos 50 corredores del maratón. Otra corredora me
gritó “¿¿Pero qué te pasa??” Y los espectadores: “¡Venga, chica!” Y con eso, me
rendí el plan. El cuento corto es que al final, había acabado la media maratón,
y estaba muy orgullosa de mi misma por haber acabado mi primera media maratón.
Pero el cuento largo incluye una media maratón muy muy duro. El maratón en si
misma no parecía nada como mi entrenamiento en Valencia – había entrenado
durante el tarde cuando ya había bajado el sol, en el cauce del Río Turia muy
plano, y con los descansos cada 4 minutos. Mientras tanto, los condiciones del
maratón en Benicássim era completamente el opuesto. Y el parte más duro? Cuando
tenía que ir al baño durante 1 o 2 kilómetros y ni caminar ni correr me
ayudaba, así fluctuaba entre correr y caminar y los espectadores estaban muy
confundidas hasta que al final me encontré con un baño. Cuando salí del baño
después de unos minutos, todos los espectadores me aplaudieron, y seguí con la
carrera.
Número 3: "Taken"
Tenía
mucho miedo en ir a Marruecos. “Quiero visitar, pero no quiero ser “Taken”!”
dije. Me refería a la película que se llama “Taken” en que una chica de mi edad
fue secuestrada. Mientras tanto, ¡mi padre me animó a ir! Al repasar, no me
debería haber sido preocupada. Fui con un grupo turístico, todo estaba bien organizado,
y visitamos a muchos pueblos con gente muy amable. Pero el viaje para llegar
allí es lo que me asustó. Para ir al hotel en Marruecos, tomamos un avión a
Sevilla donde encontramos con el grupo turístico; allí tomamos un autobús al
puerto en Tarifa; un ferry de Tarifa al puerto de Tangier, Marruecos (nuestros
autobuses subieron el ferry también); y los autobuses otra vez del puerto al
hotel. Pero durante el viaje en autobús del puerto de Tangier a nuestro hotel
en Tetouan, nunca había tenido más miedo en mi vida (de que lo sepa). Bajamos el
ferry con los otros estudiantes en nuestro grupo (éramos más de 80), y los
guías nos dirigieron a los autobuses. La primera cosa que me dio miedo: habíamos
tenido 2 autobuses para llevarnos de Sevilla a Tangier, pero para llevarnos de
Tarifa al hotel, habían 2 autobuses y una camioneta blanca y chunga (algo muy
infame por ser peligroso en los EEUU) para llevar el mismo numero de
estudiantes que éramos anteriormente. Fui dirigida con 6 otros estudiantes al
camioneta y por eso pensaba que iba a ser secuestrada. Si fuéramos el mismo
grupo de estudiantes y sólo tuviéramos 2 autobuses anteriormente, ¿por qué
necesitaríamos la camioneta ya? Luego me enteré que debido a los cambios de la
marea, nuestros autobuses no pudieron salir del ferry, y por eso nuestros guías
tenían que encontrar 2 otros autobuses en Tarifa, que eran más pequeños, y por
eso tenían que también usar el van para caber todos los estudiantes del grupo.
Pero sin haber sabido eso, pienso que mi miedo tenía sentido. La otra cosa que
me dio miedo: estar en una camioneta pequeña en los calles de África. Tengo una
prima que trabajaba hace muchos años con el Cuerpo de Paz en Senegal; después
de sólo un año allí, ella tuve un accidente de tráfico en que estaba en el
asiento de atrás de un taxi-camioneta y otro coche le golpeó. Las consecuencias
del accidente eran terribles – mi prima chocó la cabeza y estaba en una coma
durante 3 meses; después del coma tenía que aprender hablar y caminar de nuevo.
En el mismo accidente, una amiga de mi prima se murió. Sé que las posibilidades
de que pase eso son muy muy pequeñas (sin embargo, es verdad que las
estadísticas de los accidentes de coche son más altas en África que en otros
países). Sé que Marruecos es mucho más avanzado que Senegal, y que los calles
son más seguros. Pero en aquel momento en que estaba en la camioneta, no podía
pensar racionalmente por el miedo que tenía. Al final, llegamos al hotel y
podía respirar de nuevo (y claro que no pasó NADA). Y era entonces cuando me
reí mucho por haber sido tan ridícula por anticipar el peor de Marruecos.
Aparte del principio alarmante de viaje, ¡tuve un viaje fantástico en Marruecos! ¡Incluso monté un camello!
Número 4: La vista
La vista de Toledo durante la puesta del sol
Dentro
de España, Toledo se conoce como el antiguo capital. A parte de eso, no sabía
mucho sobre Toledo durante el semestre pasado, y nadie me recomendó ir entonces.
Este semestre había un viaje a Toledo organizado por el centro de estudios, y
me apunté en parte porque quería experimentar más lugares dentro de España pero
además porque había acabado de ver la película Tristana y quería visitar unos lugares famosos en Toledo que
aparecen en la película. La ciudad era impresionante. Y (en mi opinión) no era
por el catedral ni las obras de El Greco. A mi me encantaba la ciudad por las
montañas y las vistas bonitas por todos partes. El primer tarde, tomé un capuchino
con unos amigos en un café que miraba desde arriba al río con la montaña al
fondo, y era en aquel momento que decidí montar la montaña. El próximo día,
teníamos unas horas de tiempo libre; mis amigos querían tomar una siesta,
entonces fui a montar. Me di cuenta que tenía probablemente media hora antes
del final de la puesta del sol, así que empecé corriendo tras el puente del río
y por la montaña. El día anterior, desde el café había visto un edificio
hermoso con unos jardines grandes encima de la montaña, así que tenía la meta
de encontrar este parte de la montaña. Después de media hora subiendo, había
encontrado unos gatitos muy simpáticos y un hospital antiguo, pero todavía no
había encontrado el edificio hermoso. Subí un poco más, e iba a rendirme porque
el sol casi había bajado por completo cuando de repente me encontré una zona
vallada que parecía ser un cuartel de la policía o algo así. Y tras la verja
era mi edificio hermoso, con un señal grande con las letras “Academia de Infantería.”
Sabía que probablemente no podía entrar, pero no quería salir sin intentar,
entonces les acerqué a los vigilantes y les pregunté cómo podía entrar para ver
los jardines y las vistas de la ciudad. Los dos empezaron a reírse a carcajadas
a la estadounidense rubia que quería entrar en la propiedad del ejército. Uno de
ellos no podía acabar reírse, y tenía que darse la vuelta en su silla para
esconder su risa. El otro acabó reírse y sólo me dijo “no.” “Pero quiero ver
los jardines, y la vista de la ciudad desde el punto más alto de esta montaña,” dije. La segunda vez, la
policía me dijo, “no es posible, lo siento.” No quería discutir con un oficial
de policía, así que al final, no podía ver los jardines ni el edificio hermoso,
y bajé la montaña siéndome un poco estúpida por haber pensado que podía ser
posible entrar. Pero bueno, ya tengo un recuerdo chistoso más.
Número 5: Las Fallas ... lo bueno y lo malo
Con mi Falla favorita, justo antes de la cremá
En mi
mente, tengo dos sentimientos increíblemente distintos sobre las Fallas.
Por un
lado, a mi me encantaba las Fallas. Mi mejor amiga está estudiando en Sevilla
este semestre, y ella vino a Valencia durante las Fallas. Su primera pregunta
era si las Fallas habían contribuido a mi decisión de quedarme en Valencia
durante la primavera. ¿Mi respuesta? Absolutamente NO. Estaba muy nerviosa para
las Fallas. Aunque me gusta pasar tiempo en bares o beber con mis amigos, no
soy muy “fiestera” y por eso todo que me habían dicho sobre las Fallas me
parecía como una pesadilla. No quería pasar días y días bebiendo y no durmiendo!
Sin embargo, cuando empezó las Fallas, me di cuenta de que las Fallas no son
sólo unos días de fiesta. Son arte, son historia, son cultura. De hecho, las
Fallas en si mismas eran mis partes favoritos. A mi me encantaba caminar por
todos partes de la ciudad para ver las Fallas distintas, por que me gusta tanta
ver la creatividad y los detalles de las obras. Y aunque no podía leer las
descripciones de las fallas (como eran en valenciano), podía adivinar que se
tratan (por ejemplo, cerca de mi casa era una falla en que Cristiano Ronaldo
estaba sentado en el trono de Dios … )
Por
otro lado, sin embargo, no me gustaban las Fallas porque había demasiado gente!!!
Y con tanta gente… me había sido robado la cartera, las llaves, y mi iPhone.
Estaba en una verbena con el bolso tras mi pecho, y una mano en el bolso. Y en los pocos segundos que me quité el mano de mi bolsa para bailar o
algo así, alguien metió la mano en mi bolso y me robó todo.
Estaba devastada, y culpaba a las Fallas al
principio. De hecho, al día
siguiente, tomé el sol en mi terraza para escapar de todas las actividades falleras porque
estaba muy enojado y molesta.
Pero cuando mis amigos
me animaron y me convencieron de participar en las actividades
de las Fallas de
nuevo, empecé a gustarme todo de
nuevo. Es difícil no amar las Fallas. Y tan
molesto que estoy todavía por haber
sido robada, di cuenta que no es la
culpa de Fallas – eso podría haber ocurrido en cualquier otro sitio
con tanta gente! Puede ser que mis recuerdos de Las Fallas estén un poco contaminados porque estaba tan molesto durante un par de días, pero sé que tengo
que tener cuidado con los grandes
grupos de personas, como en Fallas. Y es verdad que probablemente me habría gustado más las Fallas si no hubiera tanta
gente, pero si no hubiera tanta gente ... no sería las Fallas, ¿verdad?
Me gustó muchísimo a los buñuelos de las Fallas
Número 6: La Dra. Suratt
Yo, ¡la cirujana!
Si ya
no sabes, soy una “nerd.” Ha usado mis únicas faltas libres de mis clases para
ir al hospital a mis practicas de la cirugía cardiaca porque me gustan tanto!! Como
quiero ser cirujana, estas practicas son increíbles para mi. Cualquiera
práctica de la medicina es muy difícil de conseguir en los Estados Unidos –
incluso las practicas de un pediatra normal es bastante inaudito! Pero he
aprendido muy rápidamente que las normas no son tan estrictas en España como en
los Estados Unidos. Aun así, se puede imaginar la emoción que tenía el día en
que me dejaron “scrub-in,” o sea, lavarme bien las manos y los brazos en el Área
de Lavado Quirúrgico para que pueda ayudar con la cirugía.
Era
como cualquier otro viernes; me desperté pronto (a las 7:30 para estar en el
quirófano a las 9, cuando empiezan la cirugía) y fui al hospital con mi
compañera Eleanor. He ido al hospital durante este semestre más o menos 2 veces
cada semana desde enero, así que conozco bien al equipo médico. Por eso, cuando
vi que había un cirujano que no conocía, le pregunté a una de las enfermeras quien
era aquel hombre nuevo. “Es un cirujano plástico,” me dijo. “Hoy no haremos una
cirugía cardiaca como normal.” Mientras esperaba a empezar la cirugía, el cirujano
plástico (que era muy amable y chistoso) me había explicado que le habían
operado de corazón del paciente hace unos años, pero un año después de la
cirugía, empezaron a salir unos signos de una infección en el sitio de la
cirugía. Había cogido una infección tras el corte (por lo que sea – por haber tenido
un sistema inmune frágil después de la cirugía, por haber estado en el hospital
donde estaban muchos enfermedades, etc.), y por eso le operaron de nuevo. La
segunda vez, aquel cirujano plástico le operó para quitar la infección; tenían
que quitar parte del hueso del esternón porque la infección ha matado a parte
del hueso, y como era una cirugía de reconstrucción, se considera un tipo de cirugía
platica (mientras tanto yo pensaba que la cirugía plástica sólo consistía de
intervenciones cosméticas…) Durante la segunda operación, no habían quitado
toda la infección, entonces allí estaba el pobrecito paciente, la tercera vez
en el quirófano aquel día que Eleanor y yo estábamos en el hospital, y el
cirujano plástica iba a abrirle del pecho otra vez. No tenían que operarle del
corazón (sólo estaba operándole en el quirófano cardiaco por si acaso), y
entonces habían muchísimos menos personas que normal en el quirófano ese día y
se notó un ambiente más relajada. Normalmente, yo les pregunto a los cirujanos
un montón de preguntas sobre la cirugía, y ese día le preguntó al cirujano aún
más, e incluso hablamos de otras cosas (no de la medicina) y burlamos también.
“Colleen,” me había dicho, “¿Dónde esconderías €5000 para que un cirujano no
pudiera encontrarlo?” “Uhhhh … no sé, una cama? Los cirujanos no duermen, no?”
dije, refiriéndome al estereotipo de los cirujanos en los Estados Unidos. Pero
la respuesta mía era incorrecta. “¡Qué va! No, en un libro de la medicina
jejeje!” Seguíamos burlando así durante el resto del cirugía, así que cuando le
pregunté al cirujano si era difícil sacar el hueso muerto y si el hueso muerto
era duro o blando, pensaba que era una broma cuando me dijo, “pues … ¿quieres
intentar?” Probablemente dije “¿¿¿¿en serio????” diez veces antes que aceptara
la propuesta. Eleanor y yo les pedimos a unas enfermeras a enseñarnos como
lavar las manos y los brazos de manera esterilizada. “¡Te costará 3 euros cada
dedo!” bromeó una de las enfermeras, porque de hecho el proceso de lavar los
manos como cirujano dura mucho tiempo. Y, te digo en serio, tenía que hacerlo
DOS VECES, porque no me había dado cuenta de que no podía llevar mi anillo. Por
eso, le deje a Eleanor a operar primero, y lo cual era mejor porque yo podía
sacar unas fotos de ella mientras operaba; luego, lavé mis manos y Eleanor sacó
unas fotos de mí. Y como yo fue segunda, estaba ayudando hasta el final de la
cirugía y el cirujano me mostró como sacar los huesos (y la respuesta de mi
pregunta es que sí son mas blandas que el hueso sano, pero también era difícil
sacarlas aún con las herramientas profesionales) y también me mostró como poner
puntos y grapas. Salí el quirófano ese día con una sensación de satisfacción
más fuerte que había tenido en mi vida, y fui a la casa con prisa porque quería
llamar a mis padres para decirles que cuando sea más mayor, seguramente voy a ser
cirujana.
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