Tuesday, May 6, 2014

La meta


La meta de este blog es contar cuentos de mi segunda semestre aquí en Valencia, y por lo tanto en Europa. En mi diario personal del primer semestre, sólo contaba sobre la experiencia en general, pero me di cuenta que mis recuerdos más fuertes del primer semestre son los más chistosos … entonces, he decidido en enfocar en los cuentos chistosos cuando cuento de la segunda semestre. Y aquí vamos…

Número 1: Un encuentro raro

Estaba preparada (demasiado preparada, si vieras mi maleta) por un fin de semana en una de las ciudades que se considera tener “el crecimiento más rápido del turismo” en los últimos años. Sin embargo, fui saludada con un encuentro muy raro.


Del aeropuerto tomamos primero un autobús tras el campo cubierto de nieve; el metro de una línea sola, y el tranvía que nos hace sentir como estuviéramos en el antiguo unión soviet. Alexa y yo no nos preparamos para el obstáculo de la lengua, y por eso teníamos un montón de problemas en usar el tranvía. Como no había planos en el tranvía ni nombres en las paradas, estábamos completamente confundidas. Cuando acabamos al final de la vía del tranvía, al final un voz nos dijo “end of line” en inglés (la primera vez que ha dicho algo), Alexa y yo bajamos … con nada alrededor a parte de kilómetros y kilómetros de nieve. Una pareja nos pasamos después de unos momentos, pero cuando intentamos pedir ayuda, nos ignoraron. Así decidimos caminar, y después de más o menos diez minutos, encontramos un bar. Entramos y había 3 hombres mayores, bebiendo cerveza a las 11 por la mañana, con caras tan confundidos que las de nosotras, como nadie había entrado en el bar durante años, y especialmente no 2 chicas estadounidenses. Le mostramos el dirección del hotel al dueño del bar. El parecía como si supiera donde estaba el hotel, pero como no sabía hablar el inglés, no podía explicarnos. Después de 15 minutes de gestos de las manos como direcciones por el dueño del bar (sin éxito) y intentos en usar el wifi del bar en nuestras iPhones (sin éxito), el dueño produjo un ordenador viejo con polvo por todos partes, y abrió un plano. Nos mostró con el plano que nuestro hotel era muy lejos, y mientras mirar al plano, otro hombre (que había sido allí durante todo el tiempo), nos explicó como ir al hotel … con inglés perfecto. Uhhmmm ¿dónde estaba este inglés anteriormente? Estábamos muy confundidas, pero al fin y al cabo, sabemos como ir al hotel … así fuimos.

Con Alexa en el puente de St. Charles

Número 2: La media maratón

Justo antes de la maratón


Siempre he querido correr una media maratón, así cuando me enteré de que iba a ser una media maratón en el pueblo de Benicássim aquí cerca de Valencia, me apunté e hice planes para ir. Fui con mi amiga Katie un sábado, aunque el maratón era el domingo por la mañana. Al final, Katie no podía correr porque no se encontraba bien, así que el mañana del maratón vino y empecé… sola. Todo fue bien al principio. Empecé con una velocidad de 8 minutos cada milla con la presión de correr con la velocidad del resto del grupo. Pero tenía mi propia plan de correr, y para prevenir heridas y para correr con una velocidad de 10 minutos cada milla, me había entrenado con un plan de correr en que corría durante 4 minutes y caminaba durante 1 minuto, corría durante 4 minutes y caminaba durante 1 minuto … así hasta el final.

En los Estados Unidos, es muy normal apuntarse en una media maratón aún si no eres experto. Pero me di cuenta muy pronto que en España (o en este maratón), no es lo mismo. Después de los primeros cuatros minutos, cuando empecé a caminar, muy pronto estaba con los últimos 50 corredores del maratón. Otra corredora me gritó “¿¿Pero qué te pasa??” Y los espectadores: “¡Venga, chica!” Y con eso, me rendí el plan. El cuento corto es que al final, había acabado la media maratón, y estaba muy orgullosa de mi misma por haber acabado mi primera media maratón. Pero el cuento largo incluye una media maratón muy muy duro. El maratón en si misma no parecía nada como mi entrenamiento en Valencia – había entrenado durante el tarde cuando ya había bajado el sol, en el cauce del Río Turia muy plano, y con los descansos cada 4 minutos. Mientras tanto, los condiciones del maratón en Benicássim era completamente el opuesto. Y el parte más duro? Cuando tenía que ir al baño durante 1 o 2 kilómetros y ni caminar ni correr me ayudaba, así fluctuaba entre correr y caminar y los espectadores estaban muy confundidas hasta que al final me encontré con un baño. Cuando salí del baño después de unos minutos, todos los espectadores me aplaudieron, y seguí con la carrera.

Katie me encontró para correr los últimos 2 kilómetros, y gracias a Dios por ella, porque creo  que no podía haber acabado sin ella. Mi mente completamente ha rendido en este punto y mis pies estaban haciendo todo. Pero la meta era acabar, y acabé al final.
 


Número 3: "Taken"


Tenía mucho miedo en ir a Marruecos. “Quiero visitar, pero no quiero ser “Taken”!” dije. Me refería a la película que se llama “Taken” en que una chica de mi edad fue secuestrada. Mientras tanto, ¡mi padre me animó a ir! Al repasar, no me debería haber sido preocupada. Fui con un grupo turístico, todo estaba bien organizado, y visitamos a muchos pueblos con gente muy amable. Pero el viaje para llegar allí es lo que me asustó. Para ir al hotel en Marruecos, tomamos un avión a Sevilla donde encontramos con el grupo turístico; allí tomamos un autobús al puerto en Tarifa; un ferry de Tarifa al puerto de Tangier, Marruecos (nuestros autobuses subieron el ferry también); y los autobuses otra vez del puerto al hotel. Pero durante el viaje en autobús del puerto de Tangier a nuestro hotel en Tetouan, nunca había tenido más miedo en mi vida (de que lo sepa). Bajamos el ferry con los otros estudiantes en nuestro grupo (éramos más de 80), y los guías nos dirigieron a los autobuses. La primera cosa que me dio miedo: habíamos tenido 2 autobuses para llevarnos de Sevilla a Tangier, pero para llevarnos de Tarifa al hotel, habían 2 autobuses y una camioneta blanca y chunga (algo muy infame por ser peligroso en los EEUU) para llevar el mismo numero de estudiantes que éramos anteriormente. Fui dirigida con 6 otros estudiantes al camioneta y por eso pensaba que iba a ser secuestrada. Si fuéramos el mismo grupo de estudiantes y sólo tuviéramos 2 autobuses anteriormente, ¿por qué necesitaríamos la camioneta ya? Luego me enteré que debido a los cambios de la marea, nuestros autobuses no pudieron salir del ferry, y por eso nuestros guías tenían que encontrar 2 otros autobuses en Tarifa, que eran más pequeños, y por eso tenían que también usar el van para caber todos los estudiantes del grupo. Pero sin haber sabido eso, pienso que mi miedo tenía sentido. La otra cosa que me dio miedo: estar en una camioneta pequeña en los calles de África. Tengo una prima que trabajaba hace muchos años con el Cuerpo de Paz en Senegal; después de sólo un año allí, ella tuve un accidente de tráfico en que estaba en el asiento de atrás de un taxi-camioneta y otro coche le golpeó. Las consecuencias del accidente eran terribles – mi prima chocó la cabeza y estaba en una coma durante 3 meses; después del coma tenía que aprender hablar y caminar de nuevo. En el mismo accidente, una amiga de mi prima se murió. Sé que las posibilidades de que pase eso son muy muy pequeñas (sin embargo, es verdad que las estadísticas de los accidentes de coche son más altas en África que en otros países). Sé que Marruecos es mucho más avanzado que Senegal, y que los calles son más seguros. Pero en aquel momento en que estaba en la camioneta, no podía pensar racionalmente por el miedo que tenía. Al final, llegamos al hotel y podía respirar de nuevo (y claro que no pasó NADA). Y era entonces cuando me reí mucho por haber sido tan ridícula por anticipar el peor de Marruecos.

Aparte del principio alarmante de viaje, ¡tuve un viaje fantástico en Marruecos! ¡Incluso monté un camello!


Número 4: La vista

La vista de Toledo durante la puesta del sol


Dentro de España, Toledo se conoce como el antiguo capital. A parte de eso, no sabía mucho sobre Toledo durante el semestre pasado, y nadie me recomendó ir entonces. Este semestre había un viaje a Toledo organizado por el centro de estudios, y me apunté en parte porque quería experimentar más lugares dentro de España pero además porque había acabado de ver la película Tristana y quería visitar unos lugares famosos en Toledo que aparecen en la película. La ciudad era impresionante. Y (en mi opinión) no era por el catedral ni las obras de El Greco. A mi me encantaba la ciudad por las montañas y las vistas bonitas por todos partes. El primer tarde, tomé un capuchino con unos amigos en un café que miraba desde arriba al río con la montaña al fondo, y era en aquel momento que decidí montar la montaña. El próximo día, teníamos unas horas de tiempo libre; mis amigos querían tomar una siesta, entonces fui a montar. Me di cuenta que tenía probablemente media hora antes del final de la puesta del sol, así que empecé corriendo tras el puente del río y por la montaña. El día anterior, desde el café había visto un edificio hermoso con unos jardines grandes encima de la montaña, así que tenía la meta de encontrar este parte de la montaña. Después de media hora subiendo, había encontrado unos gatitos muy simpáticos y un hospital antiguo, pero todavía no había encontrado el edificio hermoso. Subí un poco más, e iba a rendirme porque el sol casi había bajado por completo cuando de repente me encontré una zona vallada que parecía ser un cuartel de la policía o algo así. Y tras la verja era mi edificio hermoso, con un señal grande con las letras “Academia de Infantería.” Sabía que probablemente no podía entrar, pero no quería salir sin intentar, entonces les acerqué a los vigilantes y les pregunté cómo podía entrar para ver los jardines y las vistas de la ciudad. Los dos empezaron a reírse a carcajadas a la estadounidense rubia que quería entrar en la propiedad del ejército. Uno de ellos no podía acabar reírse, y tenía que darse la vuelta en su silla para esconder su risa. El otro acabó reírse y sólo me dijo “no.” “Pero quiero ver los jardines, y la vista de la ciudad desde el punto más alto de esta  montaña,” dije. La segunda vez, la policía me dijo, “no es posible, lo siento.” No quería discutir con un oficial de policía, así que al final, no podía ver los jardines ni el edificio hermoso, y bajé la montaña siéndome un poco estúpida por haber pensado que podía ser posible entrar. Pero bueno, ya tengo un recuerdo chistoso más.




Número 5: Las Fallas ... lo bueno y lo malo

Con mi Falla favorita, justo antes de la cremá


En mi mente, tengo dos sentimientos increíblemente distintos sobre las Fallas.

Por un lado, a mi me encantaba las Fallas. Mi mejor amiga está estudiando en Sevilla este semestre, y ella vino a Valencia durante las Fallas. Su primera pregunta era si las Fallas habían contribuido a mi decisión de quedarme en Valencia durante la primavera. ¿Mi respuesta? Absolutamente NO. Estaba muy nerviosa para las Fallas. Aunque me gusta pasar tiempo en bares o beber con mis amigos, no soy muy “fiestera” y por eso todo que me habían dicho sobre las Fallas me parecía como una pesadilla. No quería pasar días y días bebiendo y no durmiendo! Sin embargo, cuando empezó las Fallas, me di cuenta de que las Fallas no son sólo unos días de fiesta. Son arte, son historia, son cultura. De hecho, las Fallas en si mismas eran mis partes favoritos. A mi me encantaba caminar por todos partes de la ciudad para ver las Fallas distintas, por que me gusta tanta ver la creatividad y los detalles de las obras. Y aunque no podía leer las descripciones de las fallas (como eran en valenciano), podía adivinar que se tratan (por ejemplo, cerca de mi casa era una falla en que Cristiano Ronaldo estaba sentado en el trono de Dios … )


Por otro lado, sin embargo, no me gustaban las Fallas porque había demasiado gente!!! Y con tanta gente… me había sido robado la cartera, las llaves, y mi iPhone. Estaba en una verbena con el bolso tras mi pecho, y una mano en el bolso. Y en los pocos segundos que me quité el mano de mi bolsa para bailar o algo así, alguien metió la mano en mi bolso y me robó todo. Estaba devastada, y culpaba a las Fallas al principio. De hecho, al día siguiente, tomé el sol en mi terraza para escapar de todas las actividades falleras porque estaba muy enojado y molesta. Pero cuando mis amigos me animaron y me convencieron de participar en las actividades de las Fallas de nuevo, empecé a gustarme todo de nuevo. Es difícil no amar las Fallas. Y tan molesto que estoy todavía por haber sido robada, di cuenta que no es la culpa de Fallas eso podría haber ocurrido en cualquier otro sitio con tanta gente! Puede ser que mis recuerdos de Las Fallas estén un poco contaminados porque estaba tan molesto durante un par de días, pero sé que tengo que tener cuidado con los grandes grupos de personas, como en Fallas. Y es verdad que probablemente me habría gustado más las Fallas si no hubiera tanta gente, pero si no hubiera tanta gente ... no sería las Fallas, ¿verdad?

Me gustó muchísimo a los buñuelos de las Fallas

Número 6: La Dra. Suratt

Yo, ¡la cirujana!


Si ya no sabes, soy una “nerd.” Ha usado mis únicas faltas libres de mis clases para ir al hospital a mis practicas de la cirugía cardiaca porque me gustan tanto!! Como quiero ser cirujana, estas practicas son increíbles para mi. Cualquiera práctica de la medicina es muy difícil de conseguir en los Estados Unidos – incluso las practicas de un pediatra normal es bastante inaudito! Pero he aprendido muy rápidamente que las normas no son tan estrictas en España como en los Estados Unidos. Aun así, se puede imaginar la emoción que tenía el día en que me dejaron “scrub-in,” o sea, lavarme bien las manos y los brazos en el Área de Lavado Quirúrgico para que pueda ayudar con la cirugía.

Era como cualquier otro viernes; me desperté pronto (a las 7:30 para estar en el quirófano a las 9, cuando empiezan la cirugía) y fui al hospital con mi compañera Eleanor. He ido al hospital durante este semestre más o menos 2 veces cada semana desde enero, así que conozco bien al equipo médico. Por eso, cuando vi que había un cirujano que no conocía, le pregunté a una de las enfermeras quien era aquel hombre nuevo. “Es un cirujano plástico,” me dijo. “Hoy no haremos una cirugía cardiaca como normal.” Mientras esperaba a empezar la cirugía, el cirujano plástico (que era muy amable y chistoso) me había explicado que le habían operado de corazón del paciente hace unos años, pero un año después de la cirugía, empezaron a salir unos signos de una infección en el sitio de la cirugía. Había cogido una infección tras el corte (por lo que sea – por haber tenido un sistema inmune frágil después de la cirugía, por haber estado en el hospital donde estaban muchos enfermedades, etc.), y por eso le operaron de nuevo. La segunda vez, aquel cirujano plástico le operó para quitar la infección; tenían que quitar parte del hueso del esternón porque la infección ha matado a parte del hueso, y como era una cirugía de reconstrucción, se considera un tipo de cirugía platica (mientras tanto yo pensaba que la cirugía plástica sólo consistía de intervenciones cosméticas…) Durante la segunda operación, no habían quitado toda la infección, entonces allí estaba el pobrecito paciente, la tercera vez en el quirófano aquel día que Eleanor y yo estábamos en el hospital, y el cirujano plástica iba a abrirle del pecho otra vez. No tenían que operarle del corazón (sólo estaba operándole en el quirófano cardiaco por si acaso), y entonces habían muchísimos menos personas que normal en el quirófano ese día y se notó un ambiente más relajada. Normalmente, yo les pregunto a los cirujanos un montón de preguntas sobre la cirugía, y ese día le preguntó al cirujano aún más, e incluso hablamos de otras cosas (no de la medicina) y burlamos también. “Colleen,” me había dicho, “¿Dónde esconderías €5000 para que un cirujano no pudiera encontrarlo?” “Uhhhh … no sé, una cama? Los cirujanos no duermen, no?” dije, refiriéndome al estereotipo de los cirujanos en los Estados Unidos. Pero la respuesta mía era incorrecta. “¡Qué va! No, en un libro de la medicina jejeje!” Seguíamos burlando así durante el resto del cirugía, así que cuando le pregunté al cirujano si era difícil sacar el hueso muerto y si el hueso muerto era duro o blando, pensaba que era una broma cuando me dijo, “pues … ¿quieres intentar?” Probablemente dije “¿¿¿¿en serio????” diez veces antes que aceptara la propuesta. Eleanor y yo les pedimos a unas enfermeras a enseñarnos como lavar las manos y los brazos de manera esterilizada. “¡Te costará 3 euros cada dedo!” bromeó una de las enfermeras, porque de hecho el proceso de lavar los manos como cirujano dura mucho tiempo. Y, te digo en serio, tenía que hacerlo DOS VECES, porque no me había dado cuenta de que no podía llevar mi anillo. Por eso, le deje a Eleanor a operar primero, y lo cual era mejor porque yo podía sacar unas fotos de ella mientras operaba; luego, lavé mis manos y Eleanor sacó unas fotos de mí. Y como yo fue segunda, estaba ayudando hasta el final de la cirugía y el cirujano me mostró como sacar los huesos (y la respuesta de mi pregunta es que sí son mas blandas que el hueso sano, pero también era difícil sacarlas aún con las herramientas profesionales) y también me mostró como poner puntos y grapas. Salí el quirófano ese día con una sensación de satisfacción más fuerte que había tenido en mi vida, y fui a la casa con prisa porque quería llamar a mis padres para decirles que cuando sea más mayor, seguramente voy a ser cirujana.

Número 7: Las Canarias ... ¿nudistas?

En las dunas de Maspalomas

El semestre pasado, mi familia española me describió las islas canarias como el sitio que siempre hace sol; desde entonces, había tenido ganas de ir. Cuando busqué unos billetes muy baratos de RyanAir, los compré rápidamente, y así empezaron mis planes de ir a Gran Canaria. Yo anticipaba un paraíso o algo así; en mi mente, cualquiera isla suele tener agua clara, poco gente, villas en la playa, y así. ¡El parte del agua clara era verdad! Pero el resto … no. Después de aterrizaje el primer día por la mañana, dejamos las maletas en el hostal, y cogimos un autobús de “Guagua” para ir al sur de la isla, a Las Dunas de Maspalomas. El viaje por autobús era preciosa, de una ruta por la coste con flores por todas partes. Pero cuando llegábamos a las dunas, nos damos cuenta de que no era una isla de la cual habíamos pensado. Era una isla llenísima de gente y con hoteles y centros turísticos grandísimos. Y todos son personas mayores. Pero bueno, todavía era una playa preciosa, así que decidimos caminar por la playa … hasta que nos damos cuenta de otra cosa: estábamos caminando en una playa nudista. Pero digo: no solo topless como las playas en Valencia, era una playa NUDISTA. Y recuérdate que todos son personas mayores, o sea, había mujeres tal cual hombres de la edad de mis abuelos, tomando el sol, bebiendo cerveza, nadando en el mar, y hablando juntos como si fuera nada. Entonces, guardamos nuestras cámaras en los bolsos … no necesitábamos tomar fotos de eso, como ya era unos imágenes que no podíamos borrar de la mente. Pero bueno, es otra recuerdo de mi estancia en España, y aparte de eso, es verdad que la isla de Gran Canaria es un paraíso (además, ¡a mi me gusta MUCHÍSIMO al acento allí!).

Número 8: Nuestros raros encuentros

Durante la primera mitad de las vacaciones de primavera, fui a Irlanda con mi mejor amiga (ella está estudiando este semestre en Sevilla). Fuimos a las ciudades de Dublin, Galway, y Cork, y sobre todo, uno de mis partes favoritos era toda la gente que habíamos conocido en los lugares diferentes. Por lo general, los irlandeses son unas de las personas más simpáticas que he conocido durante todo mi vida. Alquilamos bicicletas cuando fuimos a Galway, y después de devolverlas y contar a los dueños que el día había pasado muy bien, nos dieron una descuenta y tomaron un foto con nosotras. En el hostal en Galway, era el día de Viernes Santo y no podíamos comprar alcohol, entonces un dueño del hostal nos dio 2 Guinness solo porque él era una persona amable. Y no puedo contar cuantas veces pedíamos instrucciones para ir al cualquier sitio, y en vez de decirnos como llegar, alguien caminaba con nosotras para mostrarnos dónde está el sitio que buscábamos. Pero no sólo eran los irlandeses que afectaba tanto a mi viaje. Era la primera viaje que quedaba en un cuarto en un hostal con gente que no conocía (usualmente viajaba con 3 o más otras amigas entonces solía quedar en hostales con cuartos privados), así que era una experiencia nueva en los hostales en Irlanda. A veces me fastidiaba (por ejemplo, aquella mañana que teníamos que salir el hostal a las 10 y media por la mañana pero había 4 chicas francesas que quedaron en el baño durante 40 minutos cada una), pero por lo general conocimos a gente muy amable e interesante. En Dublin, compartimos un cuarto durante una noche con 3 chicas de Brazil, y la otra noche con 4 chicas de Francia. En Galway, por accidente reservamos un hostal de un cuarto “mixto” (o sea, con chicas y chicos) – y aquí está el cuento chistoso de este viaje. Al entrar, teníamos miedo – temíamos que íbamos a estar en una habitación con hombres mayores o algo así. Pero no era así. Elizabeth (mi amiga de Sevilla) y yo les saludamos a los chicos en el cuarto mientras acercábamos a nuestras camas. Empezamos a hacer las camas, y luego deshacemos las maletas … todo el rato en silencio. Los chicos están jugando con sus móviles o algo así, y no parecían muy sociables. Iba a preguntarle a mi amiga si debemos comprar una cerradura, cuando de repente uno de los chicos nos preguntó, “os conozco a Katy Perry??” Me reí. “Hombre, ¡por supuesto! ¿De dónde eres tú?” El chico era de Corea del Sur y como soy de los Estados Unidos, él quería hablar sobre la música estadounidense. Él (que se llama “MK”) estaba estudiando el inglés en Dublin y había viajado a Galway con sus tres amigos durante las vacaciones de Pascua. Sus tres amigos, por coincidencia, eran hispanohablantes. Miguel de Colombia, Juan de Venezuela, y Tharso de Brasil. Y aparte de MK (con 23 años), Miguel, Juan, y Tharso sólo tenían 17 años … como si fueran nuestros hermanitos! No deberíamos haber temido NADA!! “Os quiero decir algo,” dijo Elizabeth … “es que cuando nos enteró que teníamos que compartir un cuarto con chicos, nos dio mucho miedo!” Todo el grupo se río y pasamos el noche hablando durante horas sobre todo … Elizabeth incluso le enteró que Tharso era del mismo pueblo en Brasil dónde ella había estudiado durante el otoño! Fue una pena el próximo mañana tuvimos que despedirles, pero tomamos un “selfie” juntos antes de salir.



Con el dueño del alquilo de bicicletas en Galway, Irlanda



¡"Selfie" con nuestros nuevos amigos!









Número 9: El visado


Yo al principio sólo iba a estudiar en Valencia durante el otoño. Incluso estaba un poco nerviosa en quedarme durante 3 meses enteros fuera de los Estados Unidos! Pero cuando vino el parte final del semestre, y me di cuenta de que no quería salir y que tenía mucho sentido quedarme en Valencia para la especialización mía; entonces, hablé con Carol y la única cosa que tenía que hacer fue el prorroga de mi visado. Digo “la única cosa” … pero en realidad, el proceso de prorrogar el visado, gracias al gobiernos nuestros, duraba 5 meses. El día después de decidir quedarme en Valencia (al principio de diciembre), tenía que ir a Madrid para 1) ir al consulado de los Estados Unidos para coger una hoja para poner unas huellas dactilares y luego 2) a la estación de policía para hacer estas huellas dactilares. Ese día en si mismo consiste de un cuento largísimo, pero el cuento corto es que no llegué al policía antes que hubiera salido el jefe (quien tenía que firmar la hoja después de sacar las huellas) pero como había ido desde Valencia para hacer esas huellas, la policía me sentían y el jefe regresó a la estancia. Pero este suerte era el único que había tenido con mi visado desde entonces. Envié las huellas al FBI de los Estados Unidos para chequear mi historia penal, y tardó 7 semanas para recibir una carta que decía que no soy una criminal. Luego tenía que enviar esa carta a otro departamento del gobierno estadounidense para adjuntar un apostillado (que dio legalidad a la carta para que pudiera funcionar en España como documento oficial). Luego, tenía que entregar un montón de documentos al gobierno español aquí en Valencia, un proceso que duraba 2 mesas enteras porque siempre faltaba algo que anteriormente no nos habían dicho que necesitábamos. Por ejemplo, después de entregar todo, aunque ellos leyeron los documentos en ingles perfectamente, teníamos que buscar un traductor jurado para traducir todos los documentos al español. Y después de haber sido a la oficina de extranjeros tantas veces para entregar cualquier documento o coger otro, ¡los empleados allí empezaron a reconocerme! Bueno, pues, al final he recibido el visado temporáneo el viernes 2 de mayo, 5 meses después de empezar el proceso. Tardará 30 días para hacer la tarjeta estudiantil plástica, y yo voy a regresar a mi país el 26 de mayo … entonces, la verdad es que nunca voy a ver mi visado oficial. ¿Qué pena, no? Lo bueno de todo es que voy a estar aquí en España legalmente durante exactamente 24 días jejeje.

Número 10: Mi vida valenciana

Con mi madre española (a la izquierda) y mi abuela española (a la derecha)


Ya en serio, mis estudios en el extranjero han sido increíbles y me han mostrado mucho sobre mí mismo .

Soy muy afortunada y muy feliz de haber sido capaz de viajar durante las vacaciones de primavera, pero nunca había estado más nostálgica que durante esas vacaciones. Y no me refiero a la nostalgia de mi vida de los Estados Unidos. De hecho, yo echaba de menos a mi vida en Valencia: el despertar con el sol brillando en mi cara y los gatos escalando en el techo por encima de Mercadona en el patio de mi piso, el abrazo de mi abuela española que recibo cada mañana después de decirme lo guapa que estoy (aun cuando acabo de despertarme); mi paseo hermosa a la escuela por el Río Túria, el sentido de familia me siento con todos los estudiantes en el centro de estudios, etc … Y por supuesto, ¡echaba de menos a los valencianos! – durante parte de mis vacaciones de Pascua, estaba en París, y di un paso accidentalmente en el pie de una mujer en el metro, e incluso después de disculparme profusamente ella continuaba murmurar "putain" en voz baja, y creo que algo así NUNCA sucedería en Valencia. Me encanta este lugar mucho y la idea de dejar el lugar que ha sido mi hogar desde septiembre me hace muy triste.

Mi compañero de piso durante el otoño contaba los días hasta que ella pudiera regresar a los Estados Unidos y a su novio, y mi compañero de casa este semestre dice que no puede esperar para volver a casa porque echa de menos a la ciudad de Chicago mucho. Pero supongo que soy parte de una raza diferente de los otros estudiantes. Los estudiantes como yo que han vivido en Valencia durante todo el año han encontrado un hogar en Valencia y la partida de este hogar va a romper el corazón un poco. He hecho una vida propia aquí – los cajeros en el Mercadona abajo de mi piso saben mi nombre; los camareros en la Panaria de mi calle saben que quiero un capuchino con leche desnatada sin siquiera pedir; y una vez cuando se me olvidó mi billetera, mi peluquero Iaz dijo, "no pasa nada, la próxima vez que vengas,  puedes pagar, yo confío en ti."

Lo más difícil será la despedida de mi familia española. Les quiero a todas en la familia – vivo con una mujer viuda de 70 años que llamada Amparo (mi abuela española) que tiene 3 hijos adultos. Una de sus hijas, "Teté," nunca se casó y vive en nuestro piso, y ella se considera oficialmente mi madre española. Los otros dos hijos de Amparo tienen hijos, y estas familias viven en el mismo barrio y visitan nuestro piso con mucha frecuencia. Estaba nerviosísima cuando llegué a mi piso por la primera vez en septiembre, pero no debería haber sido …

La primera vez que me reuní con ellos, me dieron unos abrazos grandes antes de que yo tuviera la oportunidad de poner un pie en la puerta. Cada vez que regresaba de un viaje, se sentaban y quieren que les dijera TODO sobre el viaje. Por el Día de la Acción de Gracias, hicieron un pastel de chocolate delicioso para mi y mi compañera de piso porque ellas sabían que nos echaba de menos a la fiesta de los Estados Unidos; para mi cumpleaños, me hicieron un pastel y me dieron unas castañuelas españolas y una bufanda española. Pasamos un día entero un fin de semana disfrazándonos con vestidas de flamenco – sacaron un traje de flamenco hermoso desde el ático, hicieron mi maquillaje y joyas, y pasaron la tarde posándome en posiciones distincas y cambiando el estilo del peinado y dándome diferentes utilerías para hacerme como un gitano verdadero. Y este semestre cuando todas mis cosas me habían sido robados durante las Fallas, estaba muy preocupada de decirle a mi familia que las llaves del piso estaban en las manos de un ladrón. Pero no debería haber sido preocupada, porque tan pronto que le dije a mi abuela española lo que había pasado, me dio un gran abrazo. Luego me llevó a su habitación para buscar una llave de la casa de repuesto, y mientras buscaba en su cajón, encontró un kaleidescope, me lo pasó y me dijo "¡animarte!" Y esto sólo es un pelín de los ejemplos de los razones en que le quiero tanto a mi familia española.

A pesar de que estoy cerca de todos en la familia, sin duda tengo una conexión más fuerte con Amparo – ella dice que me recuerda de sí misma cuando era más joven. Ella es divertida y me hace reír todo el tiempo (y el caso del kaleidescope sólo es un ejemplo pequeño de lo divertido y humor de ella). También está llena de sabiduría y me había dado algunos de los mejores consejos de la vida. ¡Diría honestamente que tengo una relación más buena con Amparo que con mi propia abuela!


La verdad es que no puedo escribir mucho más o voy a empezar a llorar, pero mi estancia en Valencia ha sido maravillosa en todos los sentidos. Compré una pulsera recientemente que lleva un talismán de San Cristóbal, el santo patrono de viajar. Originalmente la había comprado porque me gusta viajar tanto, pero ahora la pulsera tiene un significado mucho más profundo para mí. En el talismán, dice "guiar mi camino," y le agradezco cada día a San Cristóbal por guiarme a Valencia para pasar el mejor año de mi vida, y sé que algún día San Cristóbal me guiará a Valencia de nuevo.