Con mi madre española (a la izquierda) y mi abuela española (a la derecha)
Soy muy afortunada y muy feliz de haber sido capaz de viajar durante las vacaciones de primavera, pero nunca había estado más nostálgica que durante esas vacaciones. Y no me refiero a la nostalgia de mi vida de los Estados Unidos. De hecho, yo echaba de menos a mi vida en Valencia: el despertar con el sol brillando en mi cara y los gatos escalando en el techo por encima de Mercadona en el patio de mi piso, el abrazo de mi abuela española que recibo cada mañana después de decirme lo guapa que estoy (aun cuando acabo de despertarme); mi paseo hermosa a la escuela por el Río Túria, el sentido de familia me siento con todos los estudiantes en el centro de estudios, etc … Y por supuesto, ¡echaba de menos a los valencianos! – durante parte de mis vacaciones de Pascua, estaba en París, y di un paso accidentalmente en el pie de una mujer en el metro, e incluso después de disculparme profusamente ella continuaba murmurar "putain" en voz baja, y creo que algo así NUNCA sucedería en Valencia. Me encanta este lugar mucho y la idea de dejar el lugar que ha sido mi hogar desde septiembre me hace muy triste.
Mi compañero de
piso durante el otoño contaba los días hasta que ella pudiera regresar a los
Estados Unidos y a su novio, y mi compañero de casa este semestre dice que no
puede esperar para volver a casa porque echa de menos a la ciudad de Chicago mucho.
Pero supongo que soy parte de una raza diferente de los otros estudiantes. Los
estudiantes como yo que han vivido en Valencia durante todo el año han
encontrado un hogar en Valencia y la partida de este hogar va a romper el
corazón un poco. He hecho una vida propia aquí – los cajeros en el Mercadona abajo
de mi piso saben mi nombre; los camareros en la Panaria de mi calle saben que quiero
un capuchino con leche desnatada sin siquiera pedir; y una vez cuando se me
olvidó mi billetera, mi peluquero Iaz dijo, "no pasa nada, la próxima vez
que vengas, puedes pagar, yo
confío en ti."
Lo más difícil
será la despedida de mi familia española. Les quiero a todas en la familia – vivo
con una mujer viuda de 70 años que llamada Amparo (mi abuela española) que
tiene 3 hijos adultos. Una de sus hijas, "Teté," nunca se casó y vive
en nuestro piso, y ella se considera oficialmente mi madre española. Los otros
dos hijos de Amparo tienen hijos, y estas familias viven en el mismo barrio y
visitan nuestro piso con mucha frecuencia. Estaba nerviosísima cuando llegué a
mi piso por la primera vez en septiembre, pero no debería haber sido …
La primera vez
que me reuní con ellos, me dieron unos abrazos grandes antes de que yo tuviera
la oportunidad de poner un pie en la puerta. Cada vez que regresaba de un viaje,
se sentaban y quieren que les dijera TODO sobre el viaje. Por el Día de la
Acción de Gracias, hicieron un pastel de chocolate delicioso para mi y mi
compañera de piso porque ellas sabían que nos echaba de menos a la fiesta de
los Estados Unidos; para mi cumpleaños, me hicieron un pastel y me dieron unas
castañuelas españolas y una bufanda española. Pasamos un día entero un fin de
semana disfrazándonos con vestidas de flamenco – sacaron un traje de flamenco
hermoso desde el ático, hicieron mi maquillaje y joyas, y pasaron la tarde
posándome en posiciones distincas y cambiando el estilo del peinado y dándome
diferentes utilerías para hacerme como un gitano verdadero. Y este semestre
cuando todas mis cosas me habían sido robados durante las Fallas, estaba muy
preocupada de decirle a mi familia que las llaves del piso estaban en las manos
de un ladrón. Pero no debería haber sido preocupada, porque tan pronto que le
dije a mi abuela española lo que había pasado, me dio un gran abrazo. Luego me
llevó a su habitación para buscar una llave de la casa de repuesto, y mientras
buscaba en su cajón, encontró un kaleidescope, me lo pasó y me dijo
"¡animarte!" Y esto sólo es un pelín de los ejemplos de los razones
en que le quiero tanto a mi familia española.
A pesar de que
estoy cerca de todos en la familia, sin duda tengo una conexión más fuerte con
Amparo – ella dice que me recuerda de sí misma cuando era más joven. Ella es
divertida y me hace reír todo el tiempo (y el caso del kaleidescope sólo es un
ejemplo pequeño de lo divertido y humor de ella). También está llena de
sabiduría y me había dado algunos de los mejores consejos de la vida. ¡Diría
honestamente que tengo una relación más buena con Amparo que con mi propia
abuela!
La verdad es que
no puedo escribir mucho más o voy a empezar a llorar, pero mi estancia en Valencia
ha sido maravillosa en todos los sentidos. Compré una pulsera recientemente que
lleva un talismán de San Cristóbal, el santo patrono de viajar. Originalmente
la había comprado porque me gusta viajar tanto, pero ahora la pulsera tiene un
significado mucho más profundo para mí. En el talismán, dice "guiar mi
camino," y le agradezco cada día a San Cristóbal por guiarme a Valencia para
pasar el mejor año de mi vida, y sé que algún día San Cristóbal me guiará a
Valencia de nuevo.

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