Tuesday, May 6, 2014

Número 4: La vista

La vista de Toledo durante la puesta del sol


Dentro de España, Toledo se conoce como el antiguo capital. A parte de eso, no sabía mucho sobre Toledo durante el semestre pasado, y nadie me recomendó ir entonces. Este semestre había un viaje a Toledo organizado por el centro de estudios, y me apunté en parte porque quería experimentar más lugares dentro de España pero además porque había acabado de ver la película Tristana y quería visitar unos lugares famosos en Toledo que aparecen en la película. La ciudad era impresionante. Y (en mi opinión) no era por el catedral ni las obras de El Greco. A mi me encantaba la ciudad por las montañas y las vistas bonitas por todos partes. El primer tarde, tomé un capuchino con unos amigos en un café que miraba desde arriba al río con la montaña al fondo, y era en aquel momento que decidí montar la montaña. El próximo día, teníamos unas horas de tiempo libre; mis amigos querían tomar una siesta, entonces fui a montar. Me di cuenta que tenía probablemente media hora antes del final de la puesta del sol, así que empecé corriendo tras el puente del río y por la montaña. El día anterior, desde el café había visto un edificio hermoso con unos jardines grandes encima de la montaña, así que tenía la meta de encontrar este parte de la montaña. Después de media hora subiendo, había encontrado unos gatitos muy simpáticos y un hospital antiguo, pero todavía no había encontrado el edificio hermoso. Subí un poco más, e iba a rendirme porque el sol casi había bajado por completo cuando de repente me encontré una zona vallada que parecía ser un cuartel de la policía o algo así. Y tras la verja era mi edificio hermoso, con un señal grande con las letras “Academia de Infantería.” Sabía que probablemente no podía entrar, pero no quería salir sin intentar, entonces les acerqué a los vigilantes y les pregunté cómo podía entrar para ver los jardines y las vistas de la ciudad. Los dos empezaron a reírse a carcajadas a la estadounidense rubia que quería entrar en la propiedad del ejército. Uno de ellos no podía acabar reírse, y tenía que darse la vuelta en su silla para esconder su risa. El otro acabó reírse y sólo me dijo “no.” “Pero quiero ver los jardines, y la vista de la ciudad desde el punto más alto de esta  montaña,” dije. La segunda vez, la policía me dijo, “no es posible, lo siento.” No quería discutir con un oficial de policía, así que al final, no podía ver los jardines ni el edificio hermoso, y bajé la montaña siéndome un poco estúpida por haber pensado que podía ser posible entrar. Pero bueno, ya tengo un recuerdo chistoso más.




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