Yo, ¡la cirujana!
Si ya
no sabes, soy una “nerd.” Ha usado mis únicas faltas libres de mis clases para
ir al hospital a mis practicas de la cirugía cardiaca porque me gustan tanto!! Como
quiero ser cirujana, estas practicas son increíbles para mi. Cualquiera
práctica de la medicina es muy difícil de conseguir en los Estados Unidos –
incluso las practicas de un pediatra normal es bastante inaudito! Pero he
aprendido muy rápidamente que las normas no son tan estrictas en España como en
los Estados Unidos. Aun así, se puede imaginar la emoción que tenía el día en
que me dejaron “scrub-in,” o sea, lavarme bien las manos y los brazos en el Área
de Lavado Quirúrgico para que pueda ayudar con la cirugía.
Era
como cualquier otro viernes; me desperté pronto (a las 7:30 para estar en el
quirófano a las 9, cuando empiezan la cirugía) y fui al hospital con mi
compañera Eleanor. He ido al hospital durante este semestre más o menos 2 veces
cada semana desde enero, así que conozco bien al equipo médico. Por eso, cuando
vi que había un cirujano que no conocía, le pregunté a una de las enfermeras quien
era aquel hombre nuevo. “Es un cirujano plástico,” me dijo. “Hoy no haremos una
cirugía cardiaca como normal.” Mientras esperaba a empezar la cirugía, el cirujano
plástico (que era muy amable y chistoso) me había explicado que le habían
operado de corazón del paciente hace unos años, pero un año después de la
cirugía, empezaron a salir unos signos de una infección en el sitio de la
cirugía. Había cogido una infección tras el corte (por lo que sea – por haber tenido
un sistema inmune frágil después de la cirugía, por haber estado en el hospital
donde estaban muchos enfermedades, etc.), y por eso le operaron de nuevo. La
segunda vez, aquel cirujano plástico le operó para quitar la infección; tenían
que quitar parte del hueso del esternón porque la infección ha matado a parte
del hueso, y como era una cirugía de reconstrucción, se considera un tipo de cirugía
platica (mientras tanto yo pensaba que la cirugía plástica sólo consistía de
intervenciones cosméticas…) Durante la segunda operación, no habían quitado
toda la infección, entonces allí estaba el pobrecito paciente, la tercera vez
en el quirófano aquel día que Eleanor y yo estábamos en el hospital, y el
cirujano plástica iba a abrirle del pecho otra vez. No tenían que operarle del
corazón (sólo estaba operándole en el quirófano cardiaco por si acaso), y
entonces habían muchísimos menos personas que normal en el quirófano ese día y
se notó un ambiente más relajada. Normalmente, yo les pregunto a los cirujanos
un montón de preguntas sobre la cirugía, y ese día le preguntó al cirujano aún
más, e incluso hablamos de otras cosas (no de la medicina) y burlamos también.
“Colleen,” me había dicho, “¿Dónde esconderías €5000 para que un cirujano no
pudiera encontrarlo?” “Uhhhh … no sé, una cama? Los cirujanos no duermen, no?”
dije, refiriéndome al estereotipo de los cirujanos en los Estados Unidos. Pero
la respuesta mía era incorrecta. “¡Qué va! No, en un libro de la medicina
jejeje!” Seguíamos burlando así durante el resto del cirugía, así que cuando le
pregunté al cirujano si era difícil sacar el hueso muerto y si el hueso muerto
era duro o blando, pensaba que era una broma cuando me dijo, “pues … ¿quieres
intentar?” Probablemente dije “¿¿¿¿en serio????” diez veces antes que aceptara
la propuesta. Eleanor y yo les pedimos a unas enfermeras a enseñarnos como
lavar las manos y los brazos de manera esterilizada. “¡Te costará 3 euros cada
dedo!” bromeó una de las enfermeras, porque de hecho el proceso de lavar los
manos como cirujano dura mucho tiempo. Y, te digo en serio, tenía que hacerlo
DOS VECES, porque no me había dado cuenta de que no podía llevar mi anillo. Por
eso, le deje a Eleanor a operar primero, y lo cual era mejor porque yo podía
sacar unas fotos de ella mientras operaba; luego, lavé mis manos y Eleanor sacó
unas fotos de mí. Y como yo fue segunda, estaba ayudando hasta el final de la
cirugía y el cirujano me mostró como sacar los huesos (y la respuesta de mi
pregunta es que sí son mas blandas que el hueso sano, pero también era difícil
sacarlas aún con las herramientas profesionales) y también me mostró como poner
puntos y grapas. Salí el quirófano ese día con una sensación de satisfacción
más fuerte que había tenido en mi vida, y fui a la casa con prisa porque quería
llamar a mis padres para decirles que cuando sea más mayor, seguramente voy a ser
cirujana.

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